domingo, 13 de noviembre de 2011

Práctica del yoga y control del dolor.Meditación analgésica El cerebro dolorido con y sin meditación.


NEUROCIENCIA | Remedios contra el dolor
Meditación analgésica
El cerebro dolorido con y sin meditación.| 'The Journal of Neuroscience'
María Valerio | Madrid
Actualizado martes 05/04/2011 

En 2007, una encuesta del Gobierno de EEUU reveló que el 9,4% de los estadounidenses había practicado la meditación en el último año. Esta técnica milenaria de origen oriental, podría ser útil en un amplio abanico de campos de la salud, aunque sólo poco a poco comienza a demostrar sus beneficios de manera científica. La última, para controlar el dolor.
Como siempre que se habla de medicinas alternativas, los más reacios se aferran a la falta de evidencias cuantificables para dudar de sus beneficios. Sin embargo, cada vez son más las instituciones y revistas de prestigio que ponen sobre la mesa su utilidad. Como acaba de hacer un grupo de investigadores de la Universidad Wakeforest (en Carolina del Norte, EEUU) en las páginas de la revista 'The Journal of Neuroscience'.
Sus trabajos con 15 voluntarios jóvenes acaban de demostrar que unos minutos de meditación, incluso sin ninguna experiencia previa con esta técnica, pueden tener un amplio efecto contra el dolor (incluso superior en algunos casos a los de analgésicos y opiáceos clásicos, como la morfina).
Los participantes, con una media de 26 años, sólo recibieron cuatro días de 'formación' para familiarizarse con la meditación antes de comenzar el ensayo. Lo hicieron guiados por un monitor con 10 años de experiencia que fue introduciéndoles en esta técnica, que consiste en ir centrándose en el ritmo de la respiración hasta lograr dejar la mente en blanco de cualquier otro pensamiento.
Posteriormente, y observando su reacción cerebral mediante un tipo de resonancia magnética, les provocaron un dolor 'tolerable' en la pierna mediante calor intenso. Las imágenes cerebrales tomadas después del estímulo mostraron una reducción del 40% del dolor (aunque con un amplio rango de unos sujetos a otros, desde el 11% de algunos voluntarios hasta el 93% en el mejor de los casos). Aunque como destacan los autores, dirigidos por Fadel Zeidan, la media está por encima del 25% de reducción del dolor que se logra habitualmente con la morfina.
La clave de este éxito, destaca, radica en que la meditación actúa a distintos niveles cerebrales al mismo tiempo, por lo que no se puede ceñir su acción a un sólo punto del cerebro, sino más bien a varias áreas. Concretamente, las resonancias mostraron un descenso de la actividad en la córteza somatosensorial primaria, implicada en la intensidad con que se percibe el dolor; al tiempo que aumentaba en otras regiones (como la ínsula anterior o la corteza orbitofrontal) implicadas en procesar la información que llega al cerebro procedente del área dolorida.

 FIBROMIALGIA | El efecto de la relajación

Yoga para reducir el dolor

Antonio M. Xoubanova
  • Esta práctica aminora la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%
Laura Tardón | Madrid
Actualizado jueves 21/10/2010 
Aunque se trata de una práctica milenaria, ha sido en los últimos años cuando el yoga ha empezado a despuntar por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud de las personas que sufren fibromialgia. Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Journal Pain', confirma que esta actividad puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%.
Estos son algunos de los síntomas que caracterizan a la enfermedad. "Las afectadas (la mayoría son mujeres) padecen dolor crónico en el aparato músculo esquelético y tienen síntomas muy variados: cansancio, alteraciones del sueño, pérdida de concentración y de memoria, ansiedad, tristeza, incapacidad física... También les suele doler la cabeza y pueden tener taquicardias. Es una enfermedad multisintomática y, de alguna manera, todos los órganos se muestran afectados", expone Javier Rivera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.
Según los autores de esta investigación, de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EEUU), "dirigimos este estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en este tipo de pacientes".
La investigación se centró en 53 mujeres con fibromialgia. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía "meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad". El otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia.
Después de comparar el 'antes' y el 'después' de cada participante y los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas propios de la fibromialgia. Por ejemplo, comentan los responsables de este trabajo, "redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%".
Como señala Javier Rivera, en estos pacientes no sólo es importante el tratamiento farmacológico (analgésicos, antidepresivos y anticomiciales), también "les recomendamos ejercicio. Cuanto mejor esté el paciente físicamente, mejor aguantará el cansancio". Además, el apoyo psicológico les será de gran ayuda. "Al ser una enfermedad crónica, hay que enseñarle una serie de técnicas para vivir con la enfermedad y afrontar el día a día".
Practicar yoga tiene una doble faceta: la física y la relajación. Según estudios anteriores, matiza el doctor Rivera, "los ejercicios de flexibilidad no han demostrado eficacia de forma aislada (el deporte aeróbico sí transfiere mejoría). Lo que realmente mejora a estos pacientes son las técnicas de relajación, que reducen de forma significativa el dolor".
 Y sin necesidad de hierbas, sólo con el poder de la mente, 'Proceedings of the National Academy of Sciences' demuestra esta semana que un intenso entrenamiento de meditación (basado en técnicas orientales) mejora las conexiones cerebrales, aumentando la capacidad del individuo para hacer frente a los conflictos.
De momento sólo lo han probado en 45 sujetos, pero el equipo de Michael Posner en la Universidad de Oregon (EEUU) considera que las técnicas de meditación que conectan cuerpo y mente pueden tener un efecto físico directo en el área cingulada anterior, la región cerebral que controla nuestras emociones y comportamientos.

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