Históricamente la Medicina se ha ocupado del manejo de las enfermedades en todos sus aspectos.
Considerando la definición de salud como “el estado de completo bienestar físico, psíquico y mental”, entendemos que debemos reorientar nuestras acciones hacia la promoción, la obtención, la conservación de la salud, en vez de concentrarnos principalmente en la medicina curativa, como se ha venido haciendo.
Esto es lo en la actualidad propugnan las Instituciones que se ocupan de la salud a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la búsqueda de una población saludable requiere de una acción continua y que debe involucrar a toda la comunidad y no sólo a los profesionales de la salud. ( A. Ullrich, Reunión Regional, B. Aires, Oct.2011)
Es por ello que nos declaramos conscientes y apoderados de asumir una postura activa ante la realidad, que en términos de salud, vive la población de toda la humanidad y ante la connotación de “epidemia” que han alcanzado algunas enfermedades crónicas no transmisibles a nivel mundial y en especial afectando los países en desarrollo, entre las que prevalecen las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
La OMS basa sus recomendaciones en tres acciones principales:
• La prevención, al controlar la exposición a factores de riesgo
• La detección temprana y tratamiento en las etapas tempranas de la enfermedad
• El tratamiento de las etapas avanzadas y cuidados paliativos.
Prevención primaria:
Se trata de la educación para reducir la exposición a los factores de riesgo.
Por ejemplo: Evitar el comportamiento sexual de alto riesgo a los fines de limitar la transmisión del virus del papiloma humano (HPV) y la adquisición del cáncer cérvicouterino.
Dilatar la edad de la primera relación sexual, usar condones, evitar Tabaco y implementar vacunas para el HPV
Prevención secundaria: Se refiere a la detección temprana.
Ejemplo: Desarrollar programas de cribado o tamizaje, para identificar las lesiones pre-cancerosas y tratarlas antes de que progresen a cáncer cervical.
El diagnostico temprano, para identificar y tratar los cánceres tempranos mientras hay gran oportunidad de cura (reduce la mortalidad por cáncer cervical)
Prevención terciaria: Nos referimos a los tratamientos de los casos avanzados y a los cuidados paliativos
Reto Planteado: Se necesita de una coordinación cruzada entre las disciplinas del Sistema, para crear UN PLAN NACIONAL SENSIBLE y aterrizado a las necesidades y recursos disponibles y alcanzables de cada país que incluya inmunizaciones, salud del adolescente, salud reproductiva, cáncer, Sistemas de salud, y todo lo que actualmente se ha identificado como eficaz y costo-efectivo.
Quienes somos responsables: Todos somos responsables de cambiar el perfil epidemiológico de nuestros países. Asumamos nuestro papel de manera personal.
SOBRE LA FELICIDAD Y EL SUFRIMIENTO
ResponderEliminarEl pasado 22 de enero de 2009 tuvo lugar el acto de investidura, donde Ramón Bayés fue nombrado doctor “Honoris Causa en Psicología” por la UNED.
AQUI PUBLICAMOS ALGUNOS FRAGMENTOS DE SU DISCURSO.
Siguiendo a Aristóteles y a Ortega, Diego Gracia nos señala con claridad que el fin de toda vida humana es alcanzar la felicidad, la plenitud, y que no es posible conformarse con menos: "Todos vamos dirigidos hacia ello – escribe – como la flecha del arquero hacia su blanco". No podemos renunciar a esta meta, aunque no estén determinados a priori ni el modo ni los medios para lograrla. Y, sin embargo, en lúcidas palabras de Albert Camus, uno de los más brillantes escritores de nuestro tiempo, la realidad es que: "Los hombres mueren, y no son dichosos".
Eric Cassell, en un articulo paradigmático, publicado en 1982 en la revista The New England Journal of Medicine con el título "El sufrimiento y los objetivos de la medicina", nos trasmite un mensaje capital: "Los que sufren, no son los cuerpos; son las personas". Y surge de inmediato la pregunta: ¿qué es una persona?
En 1926, en una recordada conferencia magistral pronunciada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, un médico ilustre, Francis Peabody señalaba: "Cuando hablamos de un enfermo, no nos referimos a la fotografía de un hombre enfermo en cama, sino a la pintura impresionista de un paciente en el entorno de su casa, su trabajo, sus relaciones, sus amigos, sus alegrías, sus preocupaciones, esperanzas y miedos".
A finales del pasado siglo, el denominado Informe Hastings nos aporta un atractivo modelo de salud para el siglo XXI que subraya que "los enfermos presentan sus malestares al médico como personas; esto es lo que experimentan subjetivamente de forma más directa y lo que suele motivarles a buscar alivio. Se presentan a sí mismos como individuos, y son precisamente esos individuos los que deben constituir el punto de partida de la cura y los cuidados".
Y en este punto, no puedo sino recordar el lamento, ya inútil, de Emma Thompson, la protagonista de la película "Amar la vida" (Wit), cuando gravemente enferma de un cáncer terminal, evoca escenas de su estricta y fría actuación como docente en la universidad. ¿Debemos los profesores limitarnos a impartir y verificar conocimientos y habilidades a nuestros alumnos, o más bien tratar de cincelar personas autónomas que posean buenos conocimientos y habilidades?
Es de estos conceptos: "persona", "felicidad" y "sufrimiento" de los que, en el tiempo de que dispongo, me gustaría hablarles.
Eric Cassell, en un articulo paradigmático, publicado en 1982 en la revista The New England Journal of Medicine con el título "El sufrimiento y los objetivos de la medicina", nos trasmite un mensaje capital: "Los que sufren, no son los cuerpos; son las personas". Y surge de inmediato la pregunta: ¿qué es una persona?
Sería lógico que, si de lo que se trata es de explorar, diagnosticar y tratar el sufrimiento de las personas, que se procediera de forma similar. Pero no es así.
La persona es el viaje. Los psicólogos podemos contribuir a hacerlo más llevadero, disminuyendo las vivencias de amenaza, incrementando la percepción de recursos, y mejorando el estado de animo; disminuyendo la incertidumbre, ayudando a los hombres a deliberar en las encrucijadas difíciles y aumentado su percepción de control en el itinerario de la vida. Pero, sobre todo, no olvidando nunca que en la universidad, en el hospital, en la ciudad, en la familia, sea cual sea la edad, sexo, raza, condición o cultura de nuestros interlocutores, no nos relacionamos sólo con cuerpos con apariencia de persona, sino con personas reales que sufren y luchan porque tienen una permanente vocación de felicidad y plenitud.